Páginas

miércoles, 14 de septiembre de 2011


Pero en algún punto cambiaste, dejaste de ser tú. Dejaste que la gente se metiera contigo y te dijera que no eres bueno,dejaste que gobernaran tu vida,con cuentos fantaciosamente tristes,dejaste que ellos eligan por ti,dejaste que gobiernen tu decidir y cuando las cosas se pusieron difíciles empezaste a buscar a alguien a quien culpar. Déjame decirte algo que ya sabes: El mundo no es sólo felicidad y arcoiris, es un lugar bastante duro y difícil y no le importa lo rudo que puedas ser, te golpeará hasta dejarte en el suelo y te mantendra ahí si tú se lo permites. Ni tú, ni yo, ni nadie, golpeará tan fuerte como la vida, pero no se trata de golpear fuerte, se trata de que seas tan fuerte como te golpean y sigas adelante. ¿Cuánto puedes aguantar y seguir adelante? De eso se trata triunfar, porque si estás dispuesto a pasar por todo el trabajo que tienes que pasar para llegar al lugar donde quieres estar. ¿Quién tiene derecho a detenerte? ¿Quién?... Nadie. Tienes tú el derecho de hacerle caso a tus agallas, no hay nadie que te pueda decir que no cuando te ganas el derecho de estar donde quieres estar y hacer lo que quieras hacer. Así que si sabes lo que quieres ve a por ello, pero tienes que estar dispuesto a recibir todos los golpes y no señalar y decir que no estás donde quieres estar por tu culpa, de él o de quien sea, los cobardes hacen eso, y tú no eres uno, tú eres mejor que eso. Nuestro más profundo miedo no es que no seamos suficiente, nuestro más profundo miedo es que somos inmensamente poderosos..
¿Como me pude equivocar tanto contigo? Tan sorprendida estoy que aun a día de hoy espero que aparezcas y me lleves a ese lugar que era solo nuestro. ¿Te acuerdas? El día que me secuestraste y borrachos celebrábamos la noche. Ahí donde pasamos mil horas mientras mirábamos la ciudad dormir y nos contábamos todo sin hablar, así fue como aprendí que hay cosas que simplemente se dicen con una caricia en el sitio justo. Ahí donde empecé a verte como algo más. Ahí donde nos cabreamos y jugamos en broma tanteando la tensión sexual que hay por en medio. Que nadie me hace cosquillas como tú, ni por dentro ni por fuera.
Porque si tú saltas, yo salto; si tú quemas, yo ardo; si a ti te pegan un tiro, yo sangro. Porque eres lo más bonito que tengo alrededor y la única razón que tengo para seguir luchando. 
El problema es, ¿qué quieres tú?
Yo creo que ni tú mismo lo sabes. Creo que te da miedo elegir. Creo que, en el fondo, sólo eres un cobarde. No sabes si me quieres a mí o a otras. No sabes si prefieres mis besos o un cigarro. No sabes si quieres tenerme o seguir ese camino. No sabes nada. Y estás asustado. Porque, pase lo que pase, no serás el ganador de la partida. No esta vez. Ahora las cartas están sobre la mesa y la pelota en tu campo. Se terminaron las discusiones tontas y las palabras con doble sentido. Las balas van directas al corazón. Eres (tú) el único que puede decidir. Porque, en el fondo, esta lucha es tuya, no mía.
 Yo me retiro.Y que gane el  mejor .

No hay comentarios: